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Proceso · 18 oct 2026 · 8 min de lectura

Cómo preparar una pyme para venderla

Cuatro datos bastan para abrir la conversación. La ficha sale con región, facturación, EBITDA y precio. La razón social se queda en el borrador.

Mostrador de un pequeño comercio, el tipo de pyme que se prepara para una venta confidencial
La venta se prepara con cifras y un nombre de proyecto, no con el rótulo del local.

Qué hace falta antes de publicar

Vender una pyme no empieza por un anuncio con el nombre del negocio. Empieza por saber qué se vende, de qué tamaño es y en qué zona trabaja. En Releva esos datos son el punto de partida: si se vende la empresa o una parte, cuántas personas la sostienen, dónde está y en qué banda se mueve la facturación.

Con eso ya se puede leer la operación al lado de otras. Quien compra compara región, facturación, EBITDA y precio. No necesita la razón social para decidir si pide el siguiente paso. Quien vende comprueba, en su propio borrador, que la ficha pública dice exactamente eso y nada más.

Qué cifras conviene tener a mano

La facturación de la ficha sigue la venta del último ejercicio cerrado. El EBITDA resume lo que queda de la explotación. Si las cuentas traen resultado de explotación y amortización, ese EBITDA se puede calcular. El EBITDA ajustado lo escribe quien vende, porque recoge partidas que las cuentas oficiales no separan.

Un precio sin esas tres cifras obliga al comprador a imaginar el negocio. Un precio junto a facturación, EBITDA y EBITDA ajustado le deja ver el orden de magnitud antes de pedir una reunión. La previsión, si se añade, se marca como tal y no se mezcla con un año ya cerrado.

  • Facturación del último ejercicio cerrado
  • EBITDA y, si hace falta, EBITDA ajustado
  • Precio de venta
  • Región, sin domicilio ni CIF
Calle comercial en una ciudad española, el nivel de detalle geográfico de una ficha pública
La ficha sitúa la empresa en una comunidad, no en una calle.

Qué se queda fuera de la ficha

La razón social, el CIF, el domicilio y los nombres de los socios no van a la página pública. Tampoco los nombres de los ficheros del dataroom. Esos datos viven en el borrador y solo se abren dentro del proceso, después de que la empresa acepte al comprador y se firme el acuerdo de confidencialidad.

Preparar la venta es también decidir qué foto puede acompañar a la ficha sin identificar el local. La primera imagen es la portada del catálogo. Si no hay foto, la ficha sigue pudiendo publicarse, pero el vendedor ve que la imagen está pendiente.

Cómo saber que ya se puede enseñar

La ficha está lista cuando un desconocido puede leerla y entender el tamaño del negocio sin adivinar de qué sociedad se trata. Nombre de proyecto, comunidad, facturación, EBITDA, EBITDA ajustado y precio. Si falta uno de esos datos, la conversación se vuelve una adivinanza.

A partir de ahí el recorrido es el de siempre: interés, aceptación, NDA, preguntas, reunión, oferta, documentación y cierre. Publicar no adelanta ninguno de esos pasos. Solo pone la empresa donde ya hay quien busca una pyme para continuar.

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